La inteligencia artificial no espera. Mientras las universidades intentan adaptarse, las tecnologías ya están transformando las formas de aprender, enseñar, investigar y pensar. El aula está cambiando más rápido que los marcos pedagógicos, los planes de estudio y las políticas educativas. Pero también están cambiando las nociones mismas de conocimiento, legitimidad y futuro. La universidad, como institución, como espacio de producción de saber y como agente formativo, enfrenta una transformación estructural que exige respuestas urgentes.
Este foro parte de una certeza incómoda: vamos tarde. Pero también de una convicción poderosa: aún hay tiempo si las universidades se atreven a mirarse, reconfigurarse y asumir su papel protagónico en este nuevo escenario. Lejos de los extremos del miedo paralizante o del entusiasmo irreflexivo, necesitamos una conversación lúcida, situada y propositiva que ponga en el centro tanto el sentido profundo de la formación como el lugar de la universidad en la sociedad del conocimiento.