El modelo tradicional de trabajo, basado en la producción en masa y largas jornadas laborales, se está replanteado en varios países del mundo. La pandemia y los avances tecnológicos aceleraron la migración al trabajo remoto, los espacios de coworking y las jornadas laborales flexibles. Esto ha generado debates sobre la relación entre la jornada laboral, la productividad y el bienestar, mismos que algunos países, como España, Francia, Dinamarca, México, entre otros, han discutido y repensado desde sus legislaciones.
Estos debates se han intensificado en los años recientes, aunque no son nuevos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), desde principios del siglo XX, ya disertaba el peligro que tiene para la salud dedicarle demasiadas horas al trabajo en tanto aumenta el estrés, la fatiga y el cansancio. Actualmente, hay evidencia de organismos internacionales, como la OCDE, y de distintas universidades, que sugieren que trabajar más no es la única forma de alcanzar un mayor bienestar, e incentivan el incremento del tiempo libre y del ocio como una forma de equilibrar la vida, lo cual impacta positivamente en la producción.
Esta actividad tiene la intención de discutir el papel que juega el ocio y el tiempo libre en la búsqueda de una vida más equilibrada, así como el de las responsabilidades que deben asumir las empresas, los gobiernos y los trabajadores de cara al futuro del trabajo.