En 1874, poco después de un arduo proceso de unificación de los principados de la península itálica, México y el naciente Estado italiano establecieron relaciones diplomáticas, una historia que en este año celebra su 150 aniversario.
A lo largo de dicha relación, México e Italia han tenido puntos de encuentro y desencuentro. Por ejemplo, en 1935, México protestó por la invasión italiana de Etiopía; un año después, la Guerra Civil Española puso a ambos países uno frente al otro, dado que cada uno apoyaron a diferentes bandos en disputa; posteriormente, ambos países militaron en bloques enfrentados en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ello, las relaciones se normalizaron de nuevo en 1946. Desde entonces, México e Italia han tenido una relación cordial y de cooperación. En 1974, el entonces presidente de México Luís Echeverría viajó a Roma, siendo el primer jefe del ejecutivo mexicano en visitar Italia como Jefe de Estado. Luego, en 1981, Sandro Petrini visitaría México en la misma calidad. En 1991, ambos países firmaron el Acuerdo Marco de Cooperación México Italia, con el cual institucionalizaron el intercambio en ámbitos como la inversión económica, la cooperación política, e incluso el combate al crimen organizado. No obstante, la relación entre México e Italia va más allá de la diplomacia y la política, pues se nutre de un profundo intercambio cultural que ha enriquecido a ambas sociedades.