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Comunicado

Guadalajara, Jalisco, a 05 de diciembre de 2025

Historia de la canción inconclusa de Serrat

El cantautor catalán y el escritor Jordi Soler cuentan cómo idearon componer una melodía en el libro "Y uno se cree"

 

Todo nació en medio del aburrimiento y del sopor de la pandemia, cuando el escritor Jordi Soler le propuso a su amigo Joan Manuel Serrat que compusieran juntos una canción. La invitación se la hizo en un correo electrónico. Los días pasaban en el aislamiento y al paso de los meses escucharon que los pájaros y otros animales que habían sido expulsados a lo largo de los años por el ajetreo de la modernidad regresaban a las urbes y a los poblados de Barcelona. A Serrat le pareció buena idea hacer una canción, y un día se sentaron a escribir la historia. Soler comenzó a tomar notas, no con la idea de escribir un libro, sino porque todo el tiempo toma notas, pero esas charlas se prolongaron y las notas se comenzaron a acumular, y la canción no terminaba por tomar forma. Lo que sí tomó forma fue Y uno se cree, libro que ambos acudieron a presentar a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En la presentación, los artistas comenzaron a relatar cómo descubrieron las obras del otro. Soler se remontó a su infancia, hace unos 50 años. Los primeros discos de Serrat que llegaron a la Portuguesa, donde nació, los llevó su padre, quien los compró en Ciudad de México una tarde que entró a Bellas Artes. Ahí vio dos discos dedicados a Antonio Machado y esa foto en la portada Jordi la atesoró como un talismán, lo mismo que su familia. “Situábamos su foto en otra situación, esotérica para nosotros y descaradamente carnal para nuestras tías, que suspiraban y besuqueaban la portada cada vez que oían sus canciones. A partir de esos discos comenzó la pesquisa, las búsquedas desenfrenadas en las tiendas de la capital que yo haría más tarde en la edad del desenfreno”.

Por esos mismos años Serrat se encontraba en una gira en Cuba. A mediados de octubre de 1976 se enteró de que Franco ordenó el fusilamiento de cinco muchachos, lo que lo trastocó. Tenía que volar a una gira a México y no pudo dormir porque pensaba que los periodistas lo cuestionarían sobre ese tema. Cuando la rueda de prensa ocurrió, Serrat injurió al jefe de Estado del gobierno español. Claro que se enteraron en España, donde le mandaron decir que se olvidara de volver a menos que se sometiera al tribunal de orden pública, por lo que pasó tiempo en el exilio. Mientras, Soler y su hermano fueron llevados cuando tenían diez y doce años a Ciudad de México, pues sus padres pensaron que debían sacarlos del régimen que se padecía en su país.

Pasados los años, cuando Soler comenzaba a publicar, Serrat descubrió a Jordi en 1999 en un libro que le fascinó, a partir de ahí leyó todo lo que publicaba hasta que se conocieron personalmente. De ahí la charla vuelve a  la pandemia. “La historia de la canción nace un día en que, releyendo a Ese príncipe que fui, aparecen unos pájaros que se llaman ‘chirimicuatícaros’. Le llamé y le pregunté cómo se llamaba ese pájaro. Como escritor que es, lo primero que dijo fue una mentira. A partir de ahí establecimos una relación tratando de hacer una historia que en síntesis es muy bella y muy complicada, por eso estamos aquí tratando de encontrar soluciones”. Como la composición se estancó, un amigo le sugirió a Soler que mejor se armara un libro con todo lo que tenía hasta ese momento.

La canción trata sobre la estúpida vanidad de la reina de la selva, que con su poder convence a los elementos para cumplir su deseo: tener un manto de plumas de pájaros para pasearse. Necesitaban hacer un esbozo de la canción y empezar a buscar pájaros de colores, árboles que agitaran las fuerzas como la lluvia y el viento. “La historia es muy simple, una noche salen a cazarlos todos los malvados por orden de la reina con la intención de encontrar a todos los pájaros durmiendo, pero no contaba con la astucia del tecolote, que los vio llegar, gritó, y todos los pájaros salieron volando”. Los pájaros pidieron explicaciones a la reina y se negaron a servirla con sus plumas, en cambio, si ella quería un manto se lo harían ellos mismos, pero volando alrededor de ella. Una admiradora pidió a Serrat que cantara un fragmento de la canción para ver cómo iba la tonada, pero Soler dijo que era imposible. “Los versos que publiqué aquí son solo para ilustrar la canción porque no queremos agotarla en un libro, sino inmediatamente te la va a cantar otro y te la suben a TikTok, y nos joden el proyecto”.

 

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Mariño González, coordinadora general de Prensa y Difusión, al teléfono (+52) 33 3810 0331, ext. 950