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Comunicado

Guadalajara, Jalisco, a 05 de diciembre de 2025

Arquitectura que se construye desde la empatía

El Homenaje ArpaFIL celebró la obra de la italiana Benedetta Tagliabue, cuyo sello distintivo reafirma que esta disciplina no puede ser ajena a las personas

 

El Homenaje ArpaFIL, que este año celebra su trigésima edición y que se entrega como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, "reflexiona sobre el espacio, la arquitectura y el arte", señaló Trinidad Padilla López, presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, para comenzar el evento en donde se reconoció la trayectoria de la arquitecta italiana Benedetta Tagliabue.

Radicada en Barcelona, fundó en 1994 el estudio Miralles Tagliabue EMBT, junto con quien también fue su esposo, el arquitecto Enric Miralles. Aunque él falleció en 2000 a causa de un tumor cerebral, Tagliabue mantiene funcionando el estudio con el mismo nombre, siguiendo la línea que creó con Enric hace poco más de tres décadas.

Isabel López Pérez, rectora del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara, resaltó lo que caracteriza el trabajo de la italiana, como el talento que tiene para transformar cada lugar que ha intervenido desde la empatía y desde una "comprensión profunda de su contexto, protegiendo la memoria del lugar que enlaza con el presente". En varias ocasiones, dijo López Pérez, ha aprovechado materiales naturales, como la cerámica o el mimbre, para la construcción de obras innovadoras. "Su arquitectura no interrumpe el tejido urbano, no domina, sino que dialoga y ofrece continuidad", resaltó antes de cederle el micrófono a la homenajeada, que preparó una charla para hablar de su proceso de trabajo, así como también de algunos métodos de sus proyectos más destacados.

En un español barcelonés engalanado con un acento italiano, Benedetta empezó por el comienzo: la creación de las instalaciones del estudio Miralles Tagliabue EMBT. Ella y Enric encontraron una casa abandonada, a punto de caerse, en una zona descuidada de Barcelona. En lugar de derrumbarla para construir algo nuevo, decidieron recuperarla y añadir algunos elementos que pudieron rescatar. "Aprendimos a hacer algo que luego usamos en otros proyectos": encontraron su forma de trabajo, que se convertiría en una de sus características más conocidas, y Tagliabue dijo que había valido la pena eso de "convivir con las huellas del pasado de gente que ya había vivido entre esos muros".

El cariño por la ciudad y el barrio en el que vivían se notó cuando decidieron concursar por el siguiente proyecto que mostró en la pantalla del auditorio Juan Rulfo: el mercado de Santa Caterina, de Barcelona. "Era el sitio donde comprábamos", comentó mientras mostraba la construcción antigua, a punto de tirarse, sin colores y la transformación que le dieron: "Intentamos rescatar algunos rasgos [del mercado] que estaban olvidados, como llevar hacia afuera algo del color que ocurría dentro". La audiencia vio una foto aérea del lugar que describía, con techos de cúpulas de colores vibrantes, los mismos que hay en las cajas de las naranjas, hierbas, manzanas y tomates de los vendedores de cualquier mercado.

Una de sus inquietudes ha sido incluir a las personas que habitan un espacio en sus proyectos. Por ejemplo, la estación del Metro de París por la que concurso. Ubicada en la periferia, entre las localidades Clichy-sous-Bois y Montfermeil, suele ser espacio de enfrentamientos y agitaciones sociales, así que la arquitecta se inspiró en el artista local JR que creó una serie de retratos gigantes de sus habitantes (titulada Portrait of a Generation and The Chronicles of Clichy-Montfermeil). Quiere que el proyecto, que todavía está en construcción, se convierta en espacio público de convivencia, decorado con los colores y diseños de la ropa y textiles que visten las mujeres que viven a la redonda.

Con mucho gusto agradeció las palabras que le dedicaron y la entrega del Homenaje ArpaFIL, que recibió de manos de Karla Planter (rectora de la UdeG) y Marisol Schulz (directora de la FIL). Al terminar el evento, se realizó la entrega de los reconocimientos del Concurso para Jóvenes Arquitectos, en donde participaron profesionales menores de 35 años y estudiantes de cualquier universidad que ya tengan 70 por ciento de sus créditos cursados, quienes enviaron sus propuestas para el desarrollo del proyecto arquitectónico urbano denominado “Centro de interpretación cultural y ambiental”, en el sitio arqueológico La Coronilla, dentro de la comunidad indígena de Mezquitán, en Zapopan.

 

Para más información contacte a:

Mariño González, coordinadora general de Prensa y Difusión, al teléfono (+52) 33 3810 0331, ext. 950