Prensa

 

Guadalajara, Jalisco, a 03 de diciembre de 2018

Un agradecimiento muy musical

La participación de Portugal en el Foro FIL concluyó de una manera tradicional y en compañía del sonido del mariachi

 

Todo tiene un principio y un fin, dice la popular frase. Y las veladas para cerrar cada jornada de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara no es la excepción: las noches dedicadas a la música en el Foro FIL llegaron a u punto final con la presentación de Katia Guerreiro y el mariachi Los Tapatíos, con una velada que terminó por reforzar el punto de encuentro entre dos culturas, dos visiones, pero siempre privilegiando los alcances de las canciones en sus más distintas formas.

La melancolía del fado, en conjunción con la festividad de la música popular mexicana vista desde una óptica poco común, selló este pacto entre dos naciones que tienen semejanzas en su manera de concebir la música como una manifestación del y para el pueblo. Katia Guerreiro, una cantante que en momentos nos hizo recordar a Teresa Salgueiro, comenzó su participación de una manera sobria y delicada gracias al acompañamiento de una guitarra acústica que nos permitió aproximarnos al Portugal más tradicional, ese que tiene como presencia constante el mar Mediterráneo, pero también una historia tan propia que deviene en un folclor de los más variados tintes.   

Guerreiro entregó una serie de temas que se distinguieron por su voz aterciopelada, además de enseñarnos que esa universalidad, que tanto estuvo presente en el discurso de la trigésima segunda edición del encuentro librero en español más importante del mundo, cobró su último respiro mediante una selección de canciones que invitaron a los asistentes congregados en la explanada a descubrir más de Portugal, una forma de exploración que tuvo su elemento más explícito en cada uno de los relatos que estuvieron impresos en las distintas canciones.

El lazo entre los dos países, Portugal y México, se hizo más explícito con la presencia del mariachi Los Tapatíos, una agrupación de tradición que consiguió darle ese toque colorido a la Feria, al mismo tiempo que propició una conexión poco convencional con cantantes eminentemente surgidos de las posibilidades del rock, como Pascual Reyes y Ugo Rodríguez, pero que también incluyó la experiencia de Paloma del Río, una intérprete de largo recorrido que ayudó para que la presencia del folclor mexicano se hiciera todavía mayor.

A través de un mano a mano que tuvo su punto más caluroso en la interpretación de “Serenata Huasteca”, todos los músicos que participaron en esta velada musical se unieron para dejar en claro que no hay fronteras en la cultura, pero especialmente reforzaron la cordialidad que prevaleció durante toda las presentaciones que se efectuaron en el Foro FIL.   

La última sesión musical de esta edición 32 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara concluyó, no sin antes dejar un antecedente de apertura hacia géneros como el heavy metal, algo que muchos celebraron por esa disposición hacia la diversidad, o mostrar que el pop tiene su propio lenguaje de convocatoria, sus propias maneras de comunicar dentro de un escenario que no hace diferenciaciones, y que por el contario busca enriquecer el panorama cultural desde esta celebración que es más que literatura. Así, el Foro FIL despidió a Portugal para esperar a India, que ya es el nuevo Invitado de Honor y que abrirá las noches musicales el próximo 30 de noviembre de 2019.  

 

 

 

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