Prensa

 

Guadalajara, Jalisco, a 02 de diciembre de 2018

Periodismo: heredero virtuoso de la literatura

Con un nudo en la garganta, y acompañado por una ola de aplausos, Benito Taibo recibió el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2018

 

“Estudiamos para entender a otros y reflexionamos nuestro lugar en el mundo”. Con estas palabras, Raúl Padilla López, presidente de la FIL, se refirió a la labor de Benito Taibo. ¿La razón? La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), quien este año recibió a Portugal como Invitado de Honor, fue testigo de una entusiasta ceremonia donde los aplausos se hicieron presentes de forma enérgica y renovada para celebrar a Taibo, protagonista del Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2018, cuya labor empática, limpia y dedicada al servicio de la cultura y de los demás, son razones por las que dicho reconocimiento es indiscutible y bien merecido.

Activo, informado y dispuesto a informar: así describió Rosa Beltrán a Benito Taibo, a quien considera un periodista en pos de las causas justas, así como de la lectura. Informado de todo de forma simultánea, el homenajeado, señaló Rosa Beltrán, es de los pocos periodistas que, aunque diga a los demás lo que está sucediendo, insiste y dice que el mundo vale la pena. Su labor como escritor, periodista y promotor incansable de la lectura es, además, la extensión de un hombre con una amplia sonrisa que se ha ganado con el paso del tiempo el cariño de cada vez más personas. En palabras suyas, “para hacer comunidad sólo se necesitan dos”, pues para él lo más importante es luchar y no perder la esperanza.

Diego Petersen Farah se refirió a Taibo como “todo, menos una persona normal”. En su figura, agregó, hay una erudición enorme y un corazón más grande que su conocimiento, pues con su humildad característica le ha subido dos rayas a este reconocimiento. Heredero del oficio de periodista, Benito Taibo es, según Andrés Ruiz, un asombroso personaje y una maravillosa persona. Incansable, es capaz de atender cuatro horas consecutivas una firma de libros con una sonrisa en el rostro y hablar con humildad a cada una de las personas que le busquen el rostro. “Como un niño, mantiene intacta su capacidad de asombrarse. Puedo decir que me considero afortunado porque la vida puso a los Taibo en mi camino”.

“Estoy asombrado, como Gregorio Samsa frente al espejo”, afirmó Benito Taibo, con una amplia sonrisa. Expresó que no cree en dioses ni en diablos ni en la reencarnación, pero cree en la posibilidad. Agregó que se puede morir muchas veces para morir en una sola ocasión. “Escogí el oficio más bello del mundo, y lo heredé como se heredan los oficios”. La figura de su padre, Paco Ignacio Taibo I, estuvo presente en la ceremonia: “Mi padre creía firmemente en la educación sentimental”. Le debe a él, agregó, el oficio más bello del mundo y el compromiso de ser, por lo menos, la mitad del buen hombre de lo que fue. Su amor por la literatura, la escritura y el periodismo lo hacen reconocer a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como una isla de palabras en un mar de barbarie.

Taibo se dijo identificado como un periodista “de esos que hicimos periodismo desde el camión. Jugándonos el pellejo todos los días, convencido de lo que estábamos haciendo”. En memoria de García Lorca, recordó sus palabras y expresó: “Un escritor escribe para que lo quieran”. Ante un auditorio Juan Rulfo que nuevamente estalló en aplausos y se puso de pie ante él, Benito Taibo mostró orgulloso su pin de Benito Bodoque en memoria de su padre, y recordó al público que, ante todo, hay que seguirse riendo de uno mismo.

 

 

 

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