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Prensa

 

Guadalajara, Jalisco, a 06 de diciembre de 2025

Fuimos hechos para entender a Dios y al universo

El filósofo Pavel Gabor, SJ, aseguró que el lenguaje de la naturaleza y el de las matemáticas están relacionados con las Sagradas Escrituras

 

“¿Cuántas estrellas existen? Me hago esa pregunta porque cada vez que veo al cielo: cuento y cuento, y veo que siempre hay más. Bueno, si estamos en diciembre casi no se ven, pero ¿cuántas estrellas existen?”, preguntó un niño a Pavel Gabor, SJ, vicerrector para Tucson del Observatorio Vaticano y especialista en instrumentos astronómicos y planetas extrasolares, durante la conferencia “Universo magnífico, el libro de la naturaleza y el libro de las escrituras”, como parte del programa FIL Ciencia de la Feria Internacional del Libro. 

“La cantidad de estrellas es la misma cantidad de granos de arena que hay en las playas de todo el mundo”, respondió el jesuita, quien recordó que en 2009 —declarado como Año Internacional de la Astronomía— se dijo que la medida del éxito o del fracaso de esta área del conocimiento sería lograr que todos los días las personas miren a las estrellas, “que los astrónomos pudiéramos hacer que cada persona de este planeta mirara hacia arriba, por lo menos una vez, que contemplara las estrellas, y se conmoviera por su magnífica belleza”, agregó.

El filósofo y teólogo que participó en el desarrollo del detector ATLAS para el Gran Colisionador de Hadrones en la Organización Europea para la Energía Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), explicó que muchas personas se sienten abrumadas por la magnificencia del universo, pero también por la insignificancia de la humanidad; de ahí parte su postura respecto a la ciencia y su relación con Dios. 

“Para los científicos esto es una realidad, sabemos que la ciencia funciona, sabemos que el universo es abrumador, pero que también, inesperadamente, es algo que podemos conocer. Estamos agradecidos por esto, y queremos compartir estos regalos también con otros. Es precisamente esto lo que constituye la actitud religiosa fundamental, este sentimiento de gratitud al universo”.

¿Cuál es la relación entonces entre la religión y la ciencia?, preguntó Pavel Gabor, y procedió a explicar que el libro de la naturaleza y el libro de las Sagradas Escrituras provienen del mismo autor y, por lo tanto, no se pueden contradecir, puesto que “fuimos hechos para entender la creación y para entender a Dios. El lenguaje de la naturaleza es el lenguaje de las matemáticas. Estoy convencido de que Dios nos dio dos libros: el de la naturaleza y el de las escrituras sagradas”.

El científico enfocado en la investigación de planetas extrasolares subrayó que la ciencia y la tecnología son una expresión de la disponibilidad de Dios para entender el universo, pero también para comunicarse con los otros y aceptar las diferencias con respeto. “Hay que respetar, en primer lugar, la verdad. Cuando te equivocas, no debes insistir en tu propia opinión. Hay que respetar a otros, hay que aprender que la mejor manera de ir hacia adelante es la colaboración y no la competencia.

Al concluir, enfatizó en que el concepto de la creación es una relación metafísica, no es un proceso físico en ninguna manera. “La idea de que Dios es eterno quiere decir que Él vive fuera del tiempo y del espacio. Es un tipo de un permanente ahora; que es una relación metafísica entre esta eternidad con el tiempo y el espacio del universo”.

La conferencia magistral la dictó en el Coloquio Internacional de Astronomía Universo y Sociedad, esta edición tuvo como lema “100 años bajo las estrellas”.

 

Para más información contacte a:

Mariño González, coordinadora general de Prensa y Difusión, al teléfono (+52) 33 3810 0331, ext. 950