Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances
Fernando Vallejo
Acta del jurado
El día 27 de agosto de 2011 se reunió en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el jurado calificador de la XXI edición del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, correspondiente al año 2011, integrado por Juan Cruz Ruiz, de España; Cecilia García Huidobro, de Chile; Jorge Volpi, de México; Julio Ortega, de Perú; Calin Mihailescu, de Canadá; Margarita Valencia, de Colombia y Michael Wood, de Inglaterra. Una vez examinadas las candidaturas que se presentaron y desde las propuestas de los propios integrantes del jurado, éste decidió, tras cuidadosa deliberación, conceder por mayoría el galardón a
Fernando Vallejo
Nacido en Medellín, en 1942, Vallejo es una de las voces más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español. Su obra, en palabras de Ana María Moix, “provoca entusiasmos o fobias, pero nunca deja indiferentes”. Su escritura gira en torno a un único tema, Colombia, pero en realidad es una excursión abigarrada y comprometida por los conflictos del ser humano, desde la denuncia al desencanto, pasando por una difícil ternura que a veces es entendida también como agresión o disconformidad. Su labor como novelista se inició con “El río del tiempo”. También ha escrito ensayos, algunos de ellos para cuestionar a personajes de la talla de Darwin o Einstein, o para dar un nuevo relieve a figuras fundamentales en la historia intelectual de Colombia, como Porfirio Barba Jacob o José Asunción Silva. Su obra más conocida, La virgen de los sicarios, es un viaje delirante a los bajos fondos de Medellín, una fábula moral que tiene como telón de fondo la terrible realidad de la ciudad donde nació y, como El desbarrancadero, también es una investigación del alma humana, con sus miserias y sus miedos. Como escribió Juan Villoro, “sus personajes tienen suerte cuando reciben cuatro tiros y sólo uno es de muerte. Maestro de la injuria como una de las bellas artes, el narrador suele apartarse de la trama para levantar la voz como un libelista indómito y a veces disparatado”. Si bien Colombia es su asunto, su ambición es retratar al mundo que lo conmueve, y expresa su emoción con la voz de un artista en el que coinciden la realidad de un mundo raro con la imaginación de esta figura verdaderamente original de la literatura en castellano”.
[Firman al calce]