Nací en 1967 en Cochabamba (Bolivia). Descubrí la literatura a los diez años, con las novelas de aventuras de Emilio Salgari y las policiales de Agatha Christie. Comencé a escribir poco después, copiando a la Christie. En 1985 fui a la Argentina a estudiar ciencias políticas y allí descubrí que, como solía decir José Donoso, “escribir es reescribir”. Mi primer libro, uno de cuentos breves titulado Las máscaras de la nada, fue publicado en 1990. He publicado doce novelas, entre ellas Norte (2011) y Los días de la peste (2017), y cinco libros de cuentos, entre ellos Las visiones (2016) y Desencuentros (2018); he escrito dos libros de ensayo y he coeditado uno de ensayos sobre Bolaño. Mi obra ha sido traducida a doce idiomas y he recibido el Premio internacional de cuento Juan Rulfo (1997) y el nacional de novela en Bolivia (2012). Hacia 1988, gracias a una beca de futbol, me trasladé a los Estados Unidos. En 1997 recibí el doctorado de literatura latinoamericana en la Universidad de Berkeley, y desde entonces enseño en la Universidad de Cornell; entre los cursos que doy se encuentran la narrativa apocalíptica del continente, la literatura andina, y la relación de la literatura con los medios de comunicación masiva y las tecnologías emergentes. Vivo en un pueblito llamado Ithaca con mucha nieve y poco sol, a dos horas de la frontera con Canadá, estoy casado y tengo dos hijos. Me fascinan los géneros populares, desde el policial y la ciencia ficción hasta el horror. Ahora mismo exploro en cuentos y novelas los avances de la inteligencia artificial y los desajustes producidos por la emergencia climática. Admiro a Nellie Campobello y Allá afuera hay monstruos, mi próxima novela, toma Cartucho como punto de partida para reimaginarla en clave de pandemia.