Le gustaba dibujar desde niño en paredes de casas y de baños, en sus cuadernos de escuela y en sus libros de texto (gratuitos porque es hijo del artículo tercero constitucional). Aún conserva la edición especial de su Libro de Historia de México, completamente ilustrado y corregido por él mismo. Como mecanismo de defensa frente a sus compañeros de escuela, desarrolló rápidamente su gusto por la caricatura. Al paso de los años, se desvió del camino y estudió derecho en la Universidad de Guadalajara. Un día en clases le fue confiscado su cuaderno de notas al ser descubierto mientras dibujaba al maestro en turno, como era su costumbre. Entre sus apuntes había, además de caricaturas de compañeros y maestros, una gran cantidad de caricaturas de políticos. A la siguiente clase, su maestro le entregó un periódico con tres de sus caricaturas publicadas y una propuesta para colaborar semanalmente en el diario.
Desde 1990 ha ilustrado y publicado cartones políticos en diarios, revistas y en algunas portadas de libros. Actualmente es monero en el periódico Reforma y en la revista Emeequis.