Premios y homenajes

Homenaje La Catrina

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2005

Gabriel Vargas

(México, 1918-2010)

Nació en Tulancingo, Hidalgo, el 5 de marzo de 1918. Al morir su padre, su madre, Josefina Bernal, decidió irse a vivir con sus doce hijos a la Ciudad de México, en la zona que hoy se denomina Centro Histórico.

Con los ahorros que dejó su difunto esposo, la señora Bernal compró una tienda de abarrotes e instaló a la familia en una pieza de la calle Moneda. El negocio fue rentable por un tiempo y con él pudo mantener a su familia; sin embargo, al poco tiempo lo vendió y aceptó un trabajo como obrera en una empresa fabricante de productos médicos. Mientras tanto, Gabriel Vargas cursó la primaria y se caracterizó por ser el alumno más travieso del plantel. Por su carácter precoz, el niño no tuvo dificultades para ganarse el aprecio de los habitantes del barrio y para descubrir, poco antes de cumplir doce años, una gran habilidad en el dibujo.

A la secundaria, Vargas sólo asistió dos días, ya que logró hacerse amigo de Juan Olaguibel, el entonces jefe de los talleres de dibujo de la SEP, quien le permitió pasar ahí las mañanas dibujando. Uno de esos días, Vargas imaginó cómo debía de ser la construcción de la catedral metropolitana y se la fue a mostrar a Olaguibel; éste, al ver el dibujo, le insistió que se lo mostrara al secretario de Educación. Al dirigirse Vargas sin vacilar a las oficinas del alto funcionario, lo confundió con Alfonso Pruneda, el entonces director del Instituto Nacional de Bellas Artes. Pruneda, al ver el talento del muchacho, ofreció a la madre enviarlo como becario a estudiar pintura y dibujo a Francia. Aunque la señora aceptó emocionada, Vargas, que era un buen hijo, rehusó la beca para no apartarse de su madre y pidió, en cambio, que le consiguieran empleo como dibujante en el periódico Excélsior. De esta manera, Gabriel Vargas entró a trabajar como ilustrador a la edad de trece años, realizando ilustraciones para distintos suplementos, y más tarde, a los dieciséis, se convirtió en jefe del Departamento de dibujo de este diario.

En ese tiempo, al ver la fama que Germán Butze había logrado con la serie Los Supersabios, Vargas decidió crearle una contraparte, a la que tituló Los Superlocos, que tenía como personaje principal a Filemón Metralla, un vivales dedicado a abusar de los débiles e ignorantes. Aunque la historieta tuvo éxito, Vargas no alcanzaría su consagración sino hasta diez años más tarde, cuando a raíz de una apuesta con otro humorista, aceptó crear un personaje femenino con las mismas características que Filemón Metralla. Para esto, Vargas salió a recorrer las calles de la ciudad en busca de inspiración. Así, en 1948, salió el primer número de la serie La familia Burrón, que tenía como personaje principal a una mujer voluntariosa y entrometida, quien a pesar de vivir en la pobreza, pretendía actuar siempre como una aristócrata. Esta historieta, que retrata con humorismo las escenas de ese México de vecindades, llegó a presentar hasta 53 personajes diferentes (aparte de los integrantes de la famosa familia) y alcanzó el enorme éxito de 500 mil ejemplares semanales durante muchos años.

En 1971, esta revista inició una segunda época, después de que García Valseca, propietario de Excélsior, perdiera su cadena periodística. De esta manera, La familia Burrón fue editada por G. y G., iniciales de Gabriel Vargas y su esposa Guadalupe Appendini.

La vida de Cristo, Sherlock Holmes, Pancho López, El gran Caperuzo, Los chiflados, Los del doce y Sopa de perico, son los nombres de otras historietas también creadas por este artista.