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Guadalajara, Jalisco, a 03 de diciembre de 2019

La única vida que me gusta es la de escribir: Muñoz Molina

La charla de Mil jóvenes con Antonio Muñoz Molina fue una lección de literatura y ética, que fue seguida con mucha atención por cientos de muchachos

 

Es posible que para más de una persona el rostro del autor Antonio Muñoz Molina le recuerde al de su abuelo, o el de ese tío favorito que cuenta las mejores historias en la sobremesa. Y quizá no sea una mala primera impresión, sobre todo porque el escritor español no sólo demostró tener el don de las anécdotas pertinentes para la ocasión sino que, además, se mostró como una persona accesible y humilde durante su participación en Mil jóvenes con... Nada mal para el ganador de premios como el Príncipe de Asturias de las Letras (2013), el Premio Planeta (1993) y que ha sido distinguido como doctor honoris causa por diferentes universidades.

La primera pregunta la lanzó Alberto Cabezas, a quien muchos conocen por sus artículos en El País, que hizo un buen resumen de la carrera profesional de Muñoz Molina y quiso romper el hielo para que los jóvenes ahí presentes se dieran valor para levantar la mano. “Si pudiera elegir de nuevo su profesión, ¿sería la de escritor?”, interrogó.  Antes de responderla, el autor de El dueño del secreto quiso hablar de cómo empezó su idilio con la lectura. “Cuando tenía quince años, España era muy cerrada con la literatura, su prosa era muy seria”, dijo, y añadió que también fue testigo de la llegada de esos libros que ya hacían tanto ruido en América Latina: títulos de Gabriel García Márquez, Bioy Cazares, Vargas Llosa, “que eran en mi propia lengua, pero era otra. Más viva, más poética”. Agregó que entonces se dio cuenta de que el español de su país era apenas “una provincia de un lenguaje muy grande”. Al dejar eso en claro, se sintió con la libertad de responderle a Cabezas, y empezó diciendo que “para ser o no ser algo no sólo interviene la vocación y la voluntad”. Explicó que existen muchos obstáculos para que una persona pueda desarrollar todas sus capacidades, aunque lo más importante siempre será una buena educación, justicia social y buenos profesores. “El mérito y la excelencia son una mentira cuando no hay justicia social”.

Los jóvenes —y no tan jóvenes— que llenaron el auditorio Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro (FIL) tomaron entonces el micrófono, y quisieron saber si hay datos biográficos en El dueño del secreto: el rostro se le iluminó al recordar aquella época de estudiante de periodismo, cuyas anécdotas plagaron la historia. ¿Considera que hay resabios del franquismo en España?: no, porque la extrema derecha que tiene presencia ahora es contemporánea. “Es como echarle la culpa a algo que pasó hace cinco siglos”, señaló para hablar de la situación actual de la sociedad. ¿La formación católica influyó en su escritura?: confesó que en su adolescencia se declaró ateo, pero su madre siguió involucrándolo en sus rezos, una muestra más de su cariño. ¿Qué piensa de los movimientos sociales que se están gestando? “Actualmente, las dos fuerzas más fuertes son el feminismo y el movimiento ecologista”, pues no sólo muestran ideas igualitarias, sino que obligan a que se cambien ciertos comportamientos, que el cambio se ponga en práctica. ¿Qué es el éxito? Tan distinto para cada persona como metas tiene en la vida. La frase “Lo que menos me gusta es la vida de escritor. La única vida que me gusta es la de escribir”, resumió Antonio Muñoz Molina.

 

 

 

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